Agua envasada contaminada en Colombia. Sobre la seriedad y aplicación técnico científica del análisis de riesgos en alimentos

En días pasados varios diarios de circulación nacional en Colombia sacaron senda noticia de un estudio contratado por la Cámara Sectorial de Bebidas de la Andi y realizado por un laboratorio acreditado por el IDEAM. El estudio concluyó que 22 marcas de agua envasada que se comercializan en el país tenían presencia de coliformes fecales y defectos de índole técnico en el rotulado.

Ante esta noticia se vuelve a reiterar la nula concepción y aplicación por parte de los entes privados y públicos de los conceptos inocuidad de alimentos, análisis , gestión y comunicación del riesgo. Con preocupación vemos que de manera irresponsable, con tinte amarillista y con poco criterio técnico hayan sacado una noticia que afecta la seguridad nacional (esto se podría asimilar a un ataque de bioterrorismo, pues en sí las noticias mismas afirman que cientos de personas pueden estar muriendo en estos momentos en Colombia  por una toxi infección por E-coli enterotoxigénica y de manera intencional).

Sin ningún criterio científico y desconociendo los lineamientos existentes descritos por el Códex Alimentarius, la FAO y la OMS en los protocolos para realizar la evaluación y análisis de riesgos en alimentos, los entes que no tienen ni la competencia, ni mucho menos la facultad jurídica pasan por encima del Invima, la única autoridad sanitaria del país facultada para emitir un concepto sanitario en las fábricas, establecimientos de alimentos y los productos que se fabrican, importan o se exportan en el territorio nacional.

El llamado es que si se realiza un análisis, evaluación, gestión y comunicación de riesgos en alimentos, especialmente en el agua envasada, pues que se haga como se debe , en función de los protocolos y sin generar pánico colectivo, el cual hace mucho daño al país. Excelente fuera que dentro de estas noticias mostraran el estudio completo que argumenta que el agua envasada de Colombia está llena de materia fecal,  el cual como mínimo debe mostrar el procedimiento de muestreo (el cual debe cumplir con un criterio estadístico que impida el sesgo), las técnicas analíticas empleadas para el análisis, los límites de detección, exactitud de las mismas, y muy especialmente si el laboratorio que debe certificar el Invima, no el IDEAM, cuenta con la acreditación de dichas pruebas, requisito específico que determina la confiabilidad tanto del protocolo realizado como de los resultados.  Lamentablemente en estos aspectos no hay respuesta y por lo tanto nos genera el beneficio de la duda, ¿será que en el país, la Cámara Sectorial de Bebidas de la ANDI y el IDEAM si saben qué es un análisis de riesgos en inocuidad de alimentos? ¿será que estas entidades saben que desde el año 2007 la FAO ha definido el protocolo técnico científico para realizar dicho proceso?

¿Qué es el análisis de riesgos?

La inocuidad de los alimentos es un elemento fundamental de la salud pública, y el logro de un suministro inocuo de alimentos presenta grandes para los países pues determina las posibilidades del comercio internacional y especialmente la disminución de la carga de morbilidad y mortalidad de personas a causa de enfermedades transmitidas por alimentos -ETAs- (a la fecha hay registradas 250 tipos de enfermedades transmitidas por alimentos).

El análisis de riesgos es un planteamiento sistemático que facilita la toma de decisiones sobre la inocuidad de los alimentos, el cual se ha desarrollado fundamentalmente en los dos últimos decenios e incluye tres grandes componentes:

  • La evaluación de riesgos: Proceso científico que consiste en la  identificación de peligros, caracterización de peligros, la evaluación de la exposición, y la caracterización de riesgos.
  • La gestión de riesgos: El proceso de análisis y de alternativas en políticas consultada con todas las partes interesadas, considerando la evaluación de riesgos y otros datos relevantes para la protección de la salud de los consumidores
  • La comunicación de riesgos: Intercambio interactivo de información y opiniones durante todo el proceso de análisis riesgos con respecto a factores relacionados con los riesgos y percepciones de riesgos entre evaluadores, administradores de riesgos, consumidores, industria, comunidad académica y otras partes interesadas, incluyendo la explicación de los hallazgos de la evaluación de riesgos y la base de las decisiones de administración de riesgos

El avance de los conocimientos científicos sobre los peligros que provocan enfermedades transmitidas por los alimentos y de los riesgos que dichos peligros representan para los consumidores, junto con la capacidad de adoptar intervenciones adecuadas, debería permitir a los gobiernos y al sector privado reducir significativamente los riesgos relacionados con la alimentación. No obstante, existe una brecha entre la relación de los riesgos de los alimentos y las enfermedades de las personas. No existe en el país un mecanismo  para su cuantificación, y, cuando se han podido determinar, las intervenciones no han sido siempre técnica, económica y administrativamente viables.  La Organización Mundial del Comercio -OMC- ha definido que todo tratado comercial de comercialización de alimentos esté basado en conocimientos científicos y en la evaluación de los riesgos implicados, por lo tanto todo país es soberano de determinar sus medidas sanitarias y fitosanitarias para proteger la salud pública sin afectar el comercio.

La aplicación del análisis de riesgos permite lo siguiente:

  1. Elaborar una estimación de los riesgos para la salud y la seguridad humanas
  2. identificar y aplicar medidas adecuadas para controlar los riesgos y comunicarse con las partes interesadas para notificarles los riesgos y las medidas aplicadas.
  3. Respaldar la construcción de normas en inocuidad de alimentos en función de los riesgos encontrados en el país de manera específica.

¿Cómo debe hacerse un análisis de riesgos en inocuidad de alimentos?

Un proceso de análisis de riesgos inicia  con un caso de gestión de riesgos (el cual se selecciona en función de la incidencia en el consumo de un alimento en la población). Esto se hace con el fin de definir el problema, especificar los objetivos del análisis de riesgos e identificar los interrogantes que deberán encontrar respuesta en su evaluación.

Las tareas de base científica consistentes en “medir” y “describir” la naturaleza del riesgo analizado se  llevan a cabo durante la fase de evaluación de riesgos. La gestión y la evaluación de riesgos se llevan a cabo en un entorno abierto y transparente de amplia comunicación y diálogo, que permite a las distintas partes interesadas participar en los momentos oportunos. El proceso de análisis de riesgos culmina en la aplicación de medidas de reducción de riesgos y la supervisión continuada de su eficacia por parte del Estado, el  sector privado y otras partes interesadas.

Algo muy importante: ESTE EJERCICIO ES DE COMPETENCIA DE LAS AUTORIDADES NACIONALES DE SALUD PÚBLICA NO DE LOS PRIVADOS.

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