Concepto técnico en la industria de alimentos

Se entiende por concepto técnico en la industria de alimentos la declaración profesional de una persona idónea sobre un proceso tecnológico o producto bajo criterios científicos, procedimentales y estadísticos.

Antes cualquiera podía emitir un concepto técnico en el sector de alimentos. Hoy gracias a lo dispuesto en la ley 842 de 2003, normatividad que regula el ejercicio de la ingeniería y profesiones afines en el país pone en cintura a muchos charlatanes que sin la formación ni la experiencia emitían juicios de bajo valor, generando pérdidas muy grandes en las empresas de alimentos en el país.

Ahora bien, ¿qué se debe tener en cuenta para emitir un concepto técnico y cuál es su utilidad?

“Se entiende por ingeniería toda aplicación de las ciencias físicas, químicas y matemáticas; de la técnica industrial y en general, del ingenio humano, a la utilización e invención sobre la materia.” – Ley 842 de 2003, la cual regula las profesiones de la ingeniera, afines y auxiliares a la ingeniería en Colombia.

Fabricar alimentos implica todos estos aspectos, por lo tanto vale la pena mencionar que los principios que deben primar son la imparcialidad profesional, y que toda opinión o concepto debe hacerse desde los puntos de vista del riesgo como del impacto para los involucrados.

En nuestro sector es muy común ver ligerezas con respecto a estos principios y las consecuencias se pagan caro, desde una ETA, pérdida de credibilidad en el mercado, hasta procesos sancionatorios con las autoridades competentes en materia sanitaria y de proteección de los derechos del consumidor.

Aspectos básicos para tener en cuenta:

  • Conocimiento de los procesos, lo cual incluye análisis de información (del proceso o de casos similares), revisión de la documentación de lo que se desea revisar y análisis de causas y efectos antes de emitir alguna opinión
  • Validación de causas raices. implica revisar si existen o no validaciones de las fuentes de los problemas, su incidencia y nivel de riesgo en el proceso mismo
  • Incidencia en los implicados. Aquí el aspecto ético juega un papel fundamental, pues no se puede ceder ante las pretensiones de los clientes para dar una buena opinión sobre un producto o proceso tecnológico cuando las evidencias muestran que existen riesgos altos no gestionados para la sociedad, el ambiente o el desarrollo económico de un territorio.

Desconfíe entonces de profesionales que en su actuación profesional omiten lo siguiente:

  1. Solicitud de estudios técnicos preliminares de su proceso tecnológico de fabricación/producto.
  2. Bajo nivel de análisis de reglamentos y especificaciones técnicas que permiten fijar estándares en los procesos.
  3. Nulo análisis de los implicados y los riesgos generados de la tecnología o producto a evaluar sobre éstos.

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