¿Cuándo un emprendimiento social es social?

Luego de la crisis en Wallstreet, europa y la creciente latencia de la maquinaria asiática, situaciones  que han quebrado a fuertes imperios económicos y generado un alto descontento social, salió a la luz pública una nueva directriz buscando mantener los sistemas y maquinarias establecidas, y que tiene como objetivo que la sociedad fuera de seguir sosteniendo la burocracia, debería solucionar sus propios problemas desde su  iniciativa y riesgo.

En parte no es malo que se quiera empoderar a la ciudadanía de los problemas que fomentan la violencia, la inequidad y que se pongan en la mesa mecanismos nacidos desde la misma comunidad para el acceso a bienes y servicios que les permita sentirse incluidos y ser incluyentes, en resumen ser ciudadanos y ejercer sus valores cívicos, ya que el estado ni cumplió ni creo que lo vaya a hacer.

Sin embargo, por el otro lado de la moneda si preocupa que mientras se fomenta la autonomía de los pueblos, las instituciones que constitucionalmente se crearon para ser los garantistas de derechos y deberes quieran seguir haciendo control social de las formas de organización de la sociedad misma, cuando ni generó soluciones o promovió mecanismos corruptos y faltos de moral para beneficiar a unos pocos en función de sus sostenibilidad política y de negocio.

Desde nuestro colectivo somos críticos ante esta situación, en especial con la nueva moda que está a flor de piel en América Latina y que  saca lágrimas de cocodrilo cuando se escucha a los grandes “expertos” en la materia. Esta moda es llamada la innovación social y el emprendimiento social.

Como la innovación tecnológica no es suficiente para seguir manteniendo una agenda en donde el 1% de los más poderosos tiene el 80% de las nuevas tecnologías para la generación de negocios en el 99% de la población, y que ésta última sólo debe preocuparse y concentrarse en consumir, se inventaron la innovación social como respuesta a una crisis del sistema, con el fin de obtener el otro pedazo de la torta, aquella que para los grandes imperios económicos tenía un sustrato rico en clientes potenciales pero que era difícil de llegar por diversas razones:

  • No existía un entorno de negocios para llegar a la población de dicho mercado (regulaciones, beneficios tributarios, programas de apoyo, alianzas público privadas y mecanismos de acceso a la población objetivo).
  • Tampoco existía un modelo de generación y sostenimiento del consumo, en resumen la gente no tenía con qué comprar, por lo tanto no era rentable invertir en la gente pobre.
  • No existía una filosofía que permitiera disfrazar soluciones de mercado existentes y adaptarlas a un entorno tan hostil y de alto riesgo para poder ser ofrecidas a la personas con menos/nulos recursos.

Hoy podemos decir que gracias a un esfuerzo mancomunado de muchos actores con la complicidad de los estados se ha creado el mercado de la pobreza, en donde la gente pobre tiene “acceso” a bienes y servicios que nunca se imaginaron podrían tener en su vida. Por la fuente de gasto la gente pobre no se debe de preocupar, para eso está el microcrédito, que no es más que una adaptación de los servicios financieros de la banca tradicional especialmente diseñada para ellos; no importa si pagan los intereses más caros del planeta por un crédito, al fin de cuentas hay dinero artificial para comprar y consumir, eso es lo que importa para los “grandes mercaderes”.

Hoy vemos en todos los barrios de clase baja de todos los países (incluyendo Colombia), supermercados para los pobres en donde acceden a los mismos productos básicos que la gente rica compra pero a “precios razonables”. También hay corresponsables no bancarios para atraer al mercado financiero a los que nunca han tenido una cuenta de ahorros y afiliarlos al sistema del mercado de la pobreza. En fin, como por arte de magia empezaron a salir productos y servicios que siempre han comprado los ricos pero que los pobres pueden adquirir también  a precios diferenciados. La cuestión entonces es: si las empresas pudieron bajar sus precios para que los pobres de todo el mundo puedan acceder a sus servicios por qué no lo hicieron desde el principio cuando no estaba la moda del mercado de la pobreza, ¿tal vez se perdía la vaquita? Aquí la cuestión de la ética de los negocios vale la pena tocarlo en otro post y merece todo el foco de la atención.

¿Qué es la innovación social para Seiton?

Para nosotros la innovación social no es el desarrollo de un producto que soluciona una problemática social que los actores tradicionales no habían podido lograr  bajo los esquemas conocidos. Para nosotros la innovación social es una experiencia en donde la sociedad misma co-crea soluciones para el fomento de su autonomía sin abuso de la dignidad del hombre por el hombre o de los recursos que tiene en su entorno.

Decimos que es una experiencia porque suma tres aspectos fundamentales:

  1. Un producto básico que fomenta una promesa única de bienestar para una comunidad sumida en una problemática generalizada y que gracias a esa condición puede ser difundida y escalada.
  2. La visibilidad y respeto entre actores como base fundamental para la construcción de dichas soluciones y que debe fomentar la gobernanza de los territorios sobre los cuales se implementa y valida dicho producto.
  3. Un mecanismo de intercambio que construye identidad, patrimonio público y sostenibilidad de las condiciones de vida de las comunidades de usuarios, beneficiarios y clientes de un producto básico.

Siendo así, entonces ¿cuándo un emprendimiento social es realmente social?

Consideramos que un emprendimienro social cumple con este requisito, cuando existen condiciones que permitan que cualquier individuo indistinto de su condición, fuera de recibir un producto básico obtiene beneficios superiores para el reconocimiento de su situación como ciudadano.  Son muchos los emprendimientos sociales que sólo se dedican a vender productos y servicios, pero se olvidan que al frente tienen  a una persona que siente, piensa y sueña una diversidad de cosas. Es reto entonces de los emprendimientos sociales generar una conexión mucho más fuerte con las comunidades que atienden y no simplemente ser un proveedor de servicios.

Estos aspectos hacen parte de nuestra caja de herramientas de evaluación de innovaciones sociales creada para el fondo Social Venture Capital, para identificar y seleccionar a las verdaderas organizaciones dedicadas al emprendimiento social. En próximos artículos estaré socializando estas herramientas y por supuesto cómo pueden ser beneficiarias de nuestro fondo.

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