Exportar alimentos frescos a Estados Unidos

inocuidad alimentosHa llegado el TLC a Colombia y para la industria alimentaria unas grandes “oportunidades” para incrementar  su oferta comercial. Estados Unidos es un país que tiene todo el potencial para recibir alimentos frescos; sin embargo es importante conocer a fondo las implicaciones que conlleva ser exportador hacia este país. Desde el 11 de septiembre el entorno de negocios cambió; si usted está pensando en exportar alimentos a Estados Unidos ya no puede hacerlo como en épocas de antaño; muchos todavía piensan que se pueden volver millonarios enviando una caja de conservas por correo a la tía en Miami.

Con la nueva ley de seguridad e inocuidad alimentaria (FSMA) firmada desde el 4 de enero del año 2011, se crea un nuevo dolor de cabeza obligado para todas las personas relacionadas con el negocio alimentario: El cumplimiento de los estándares de Inocuidad Alimentaria, situación que ha sido vista como un paisaje por el empresariado  colombiano por muchos años y, como vuelvo a repetir, se volvió  un asunto clave en la seguridad nacional por parte del gobierno de los Estados Unidos, debido a que los alimentos pueden ser una vía para generar hechos de bioterrorismo a gran escala.

¿Qué implicaciones tiene esta nueva ley para toda la cadena relacionada con el negocio alimentario?

Hoy desde nuestra comunidad  realizamos un análisis de la norma FSMA; también puede descargar la norma completa, esperamos sea de gran ayuda para todos los empresarios de la industria de alimentos, como una preparación hacia las nuevas exigencias sanitarias que se vendrán no solo por parte del Invima sino de la FDA en  caso de empresas exportadoras.

Los  pilares de la Ley FSMA:

  • Control preventivo: Por primera vez la FDA puede generar mandatos legislativos para efectuar controles  exhaustivos en toda la cadena de producción y comercialización de un alimento. Como lo hemos venido promulgando, la concepción del principio de control “de la granja a la mesa” será aplicado con toda la rigurosidad del caso. Esto se hará mediante la trazabilidad, implicando directamente a los  importadores de alimentos los cuales venían actuando como simples “compradores y distribuidores sin ningún tipo de control de sus proveedores”. Antes bastaba registrar al proveedor ante la FDA; hoy implica tener todo un sistema de información y de procedimientos que permitan demostrar a esta autoridad sanitaria la idoneidad de la calidad en los procesos de manufactura del proveedor, así como una garantía de la inocuidad de los procesos y el producto hacia el cliente final.

El mensaje es claro: Debe existir una empresa extendida que se haga responsable por cerca de los 48 millones de personas en Estados Unidos potenciales de adquirir una enfermadad transmitida por alimentos ETA, generada por el consumo de alimentos tanto producidos localmente como importados. Al hablar del término “responsable”, es imporante recordar que con la vigencia del TLC, cualquier proceso de litigio o de acción sancionatoria en materia sanitaria puede afectar las operaciones comerciales tanto en Estados Unidos como en Colombia, primando el concepto de armonización de normas beneficiando al país afectado. Este aspecto es el primer lado flaco sobre el cual el empresariado y las autoridades de vigilancia y control deben trabajar urgentemente: Colombia tiene un atraso en materia de normatividad sanitaria de casi 23 años (aún nos rige la ley 9 de 1979). La normatividad existente no tiene los suficientes dientes para controlar la entrada de alimentos al país provenientes de Estados Unidos, especialmente los de alto riesgo en salud pública.

Esto ya no es una fantasía y puede ocurrir; hacemos mención  al caso acontecido con las famosas prótesis PIP que entraron al país y que el Invima no fue capaz de controlar y vigilar, causando un grave detrimento patrimonial a los organismos de salud pública y evidenciadno su laxitud con la multinacional francesa que hasta el momento no responde a las mujeres afectadas. Preocupa a las agremiaciones profesionales relacionadas con las ciencias alimentarias que ocurra un caso similar pero con el consumo de alimentos provenientes de otro país y sin ningún control; casos que ya sucedieron en Europa  y Asia.

Estados Unidos fue astuto siendo capaz de reordenar una ley muy restrictiva; hoy tiene prácticamente la sartén por el mango, así que la balanza se desequilibra para la indutria colombiana, especialmente para la micro y la pequeña empresa, la cual no  tiene el músculo financiero para lograr todos los estándares de inocuidad sanitaria en el corto plazo. La única alternativa que consideramos viable es la de un agrupamiento de  empresarios para hacer economías de escala en infraestructura que les permita competir y cumplir con los estándares de inocuidad.

Esto ya sucede en Chile y en España: Las empresas construyen Ecosistemas de Innovación Abierta/cerrada, que les permita generar la infraestructura en laboratorios certificados por las autoridades sanitarias y con pruebas acreditadas para validar la inocuidad de un alimento;  Invima no está preparada para hacer frente a este desafío, ya lo demostró con las prótesis PIP; pero unida a otras infraestructuras y de forma descentralizada si podrá cumplir  la tarea.

  • Incuidad de alimentos importados: Por primera vez en la historia,  la FDA tiene la posibilidad de acreditar auditores externos para que certifiquen el cumplimiento de los estándares de inocuidad de los EEUU en los establecimientos extranjeros de alimentos. Esto es un reto para los profesionales de la industria: La idoneidad profesional y el conocimiento de una industria global. Con preocupación notamos la presencia de profesionales ajenos a la industria de alimentos generando conceptos técnicos y sanitarios en las entidades de vigilancia y control; incluso en las mismas industrias.

Este cambio en la hoja de ruta de la FDA y su injerencia en el funcionamiento de las industrias de alimentos extranjeras, es un campanazo de alerta para las agremiaciones profesionales, empresariales y la academia encargada de formar a los profesionales de las ciencias alimentarias: Necesitamos gente preparada para una industria de alimentos global, conocedora de la regulación alimentaria que hoy ya no es local.

Se hace urgente tocar en las instancias académicas, administrativas y en los gremios, el desarrollo de un programa de carrera para los profesionales dedicados a la vigilancia y control de alimentos en la salud pública, buscando tener personas idóneas, capaces de entender y de aplicar con objetividad los cambios en la normatividad sanitaria, que desde el año 2006 se vienen desarrollando en las industrias de mayor riesgo en la salud pública (industria cárnica y láctea). De esta forma tendremos talento humano competente para responder a las exigencias de un TLC que agarró a todo el mundo con los pantalones en el piso.

Los desafíos: A nuestro juicio consideramos que existen puntos críticos sobre los cuales el empresariado, los gremios profesionales, la academia  y las entidades de vigilancia deben adoptar:

  1. Apropiación tecnológica: La aplicación de tecnologías blandas de gestión (HACCP, ISO 14.000- 22.000), así como el uso intensivo y productivo de las TIC, permitirán construir empresas extendidas y fiables, capaces de responder a las necesidades de cualquier entidad de vigilancia sanitaria. Ya no es si se quiere o n; hoy es una obligación comercial y que puede tocar el desempeño de la industria.
  2. Generación de infraestructura autónoma tanto para la producción/validación de productos y servicios:  Si la industria se empodera de la apropiación tecnológica podrá darle una mano al sector estatal, especialmente al Invima para dar respuesta a los requerimientos de vigilancia y control  de organismos externos. Si la industria de alimentos se enfoca hacia los ejes actuales de la innovación (salud, hiperpersonalización, conveniencia), seremos competitivos.
  3. Cualificación profesional: Existe una poca oferta en el país con referencia a posgrados, maestrías y doctorados en los aspectos clave para la industria de alimentos (diseño y desarrollo, desarrollo TIC, nanotecnología, marketing gastronómico, regulación y normatividad, logística, nutrigenómica). Con preocupación se nota una fuga de cerebros hacia otros países lo cual está repercutiendo en la competitividad de la industria.
  4. Fortalecimiento de los pregrados hacia el desarrollo de una industria de alimentos global: La academia debe pensar en cómo mejorar la cualificación de los profesionales que están saliendo a competir en un mercado laboral saturado y con poco nivel de diferenciación. Esto se logra si se tienen profesores cualificados y que viven una industria de alimentos global. También se logra si se cambia el enfoque del profesional  que todavía piensa en trabajar para las grandes multinacionales; hoy las universidades que más innovan para la industria de alimentos preparan profesionales capaces de planear y poner en marcha empresas que dinamicen el tejido económico actual. Hasta el momento no existe esa infraestructura y las orgaizaciones existentes no entienden qué significa la industria de alimentos para el país.

¿Quiere sumarse a nuestra causa?

Queremos tener un ecosistema de emprendimiento para la industria de alimentos en Colombia, que sea diferente a todo lo que nos han pretendido vender

Invito a todos los profesionales, agremiaciones y empresarios relacionados con la industria de alimentos y que estén interesados en conversar sobre estos aspectos. Me pueden escribir a adrianrodriguez@comunidadseiton.org.

También podemos conversar por skype de lunes a viernes entre las 2:00 pm y las 6:00 pm (mi usuarios es directorejecutivo2)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *