Inocuidad alimentaria

¿La industria de alimentos en Colombia está preparada ante los avances tecnológicos, científicos y especialmente los normativos?

El país se ha convertido en protagonista en los últimos años en materia de tratados comerciales internacionales, en donde la industria agroalimentaria ha jugado un papel crítico; no sólo por las implicaciones en materia de empleo y sostenibilidad empresarial,  la  entrada de nuevos jugadores en el escenario de proveeduría de alimentos; también ante  la pertinencia  de los sistemas de vigilancia y  control sanitaria para garantizar seguridad a los consumidores en el país.

Una de las implicaciones que poco se ha estudiado  ha sido el impacto en la salud pública, que tiene el desconocimiento de los estándares de inocuidad alimentaria y que de manera transversal afectan la competitividad y productividad de un sector maduro, constituido especialmente por mipymes y que genera empleo intensivo de bajo nivel de competencia en estos temas.

Cualquier persona puede montar una empresa de alimentos y no estoy en contra del derecho a la libre creación de empresa; pero si es delicado que cualquier persona monte una empresa manufacturera en esta actividad, sin ningún criterio técnico que garantice seguridad a los clientes. No existe en el país un programa de formalización con criterio formativo que permita adoptar los avances en Ciencia , Tecnología e Innovación para esta actividad; mucho menos tocan los aspectos de salud pública e inocuidad. En resumen, estamos creando pequeñas  bombas de tiempo que cada día crecen y se vuelven un riesgo para la bioseguridad en Colombia.

Si la industria de alimentos en el país no desempeña un papel de liderazgo en la economía regional con criterios técnicos y científicos sobre las ciencias alimentarias y la inocuidad, puede quedar rezagada ante las políticas de inversión estatal y los escenarios de comercio internacional; así tenga muchos recursos biológicos los cuales han sido desperdiciados.

Inocuidad no es lo mismo que calidad alimentaria.

La inocuidad alimentaria hace referencia a todos los riesgos sean crónicos o agudos, que pueden hacer que un alimento sea nocivo para a salud humana. Mientras que la calidad alimentaria hace referencia a los atributos por los que un producto gana o pierde valor en el cliente, por ejemplo el sabor, el color, la textura y su tiempo de vida útil.

Es muy común que el empresariado trabaje sobre el segundo aspecto y comunique por desconocimiento que sus alimentos son inocuos sin pruebas científicas, incurriendo así en un error que puede ser costoso a la hora de una intoxicación alimentaria, la incineración de sus productos si es exportador ó el desprestigio  por parte de los mismos clientes, ya que están consumiendo alimentos que no son aptos para su consumo; también se suma a estos hechos las diversas  implicaciones penales que esto conlleva, no sólo al dueño del negocio sino a los profesionales encargados de los procesos de fabricación.

¿Por qué tenemos que hablar de inocuidad alimentaria en Colombia?

Se debe entender el proceso de adopción de los estándares de inocuidad alimentaria desde diversos tópicos:

* Inocuidad alimentaria vs. la economía global: Colombia busca ser global en materia agroalimentaria; para eso requiere no sólo la adopción de tratados comerciales; también requiere armonizar su normatividad sanitaria a los principios científicos del siema HACCP, el cual es reconocido internacionalmente como el mejor programa que garantiza la disminución de peligros y riesgos en toda la cadena de producción de alimentos desde la granja a la mesa.  En el caso de la ciudad de Medellín, estos procesos no son ajenos; dos cluster (turismo de negocios y salud) requieren del negocio alimentario como actividad transversal para el flujo de negocios.

* Inocuidad alimentaria vs bioseguridad: Luego del atentado a las Torres Gemelas y los demás escenarios de terrorismo internacional, todos los países han adoptado protocolos más rigurosos con la aceptación de alimentos importados. Esto se ha reflejado con la entrada en vigencia de normas rigurosas en materia de sustancias contaminantes, estándares microbiológicos y trámites aduaneros de importación y exportación de alimentos. Estos productos pueden ser en este nuevo escenario de guerra transnacional, armas de destrucción masiva al contener microoganismos patógenos así como sustancias químicas altamente tóxicas para una población. Empresa que no cumpla con estos estándares tendrá un panaorama estrecho en su crecimiento en el mercado.

* Inocuidad alimentaria vs salud pública: Si la industria no cambia su estrategia de alimentos para sólo nutrir, hacia la tendencia de alimentos que prevengan patologías en salud, será poco probable que subsista en el largo plazo. El entorno de la información sobre las enfermedades transmitidas por alimentos es cada vez mayor gracias a internet y en donde los escenarios de intoxicación alimentaria son difundidos gracias a la  web 2.0; gracias a estos fenómenos  las empresas, asi como las entidades de vigilancia y control sanitarias están quedando mal paradas ante los ojos de los ciudadanos; no han podido adaptarse con celeridad a estos cambios, cons esta actitud resienten su credibilidad y sus ingresos.

Como ejemplo ilustramos el surgimiento de colectivos sociales que buscan soluciones ante alergias e intolerancias alimentarias y han hecho cambiar el paradigma de la industria de alimentos, tanto a nivel científico, normativo y de mercado.

La industria de alimentos de hoy no es de consumo masivo,es una actividad de nicho centrado en el estátus y el bienestar. Si las empresas no cambian, entonces serán reemplazadas por otras que sí entiendan qué es el amor por los consumidores.

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