Medellín ciudad innovadora pero insegura con los alimentos que comercializa

Vuelve y juega, el problema de la salud pública y la inocuidad de los alimentos en el departamento de Antioquia es de nuevo el centro de las noticias, al conocer las cifras escalofriantes del mismo director de factores de riesgo de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia:

Que el 62% de los alimentos en la ciudad de Medellín no cumplan con los criterios mínimos de calidad y seguridad sanitaria no es para nuestra red un asombro, pues continuamente hemos puesto en la opinión pública la ineficiencia del sistema administrativo de vigilancia y control sanitario de alimentos no solo de la ciudad sino de todo el país.

El problema radica en que tenemos un atraso de casi 40 años en materia de regulación sanitaria que sea acorde a los cambios tecnológicos, las condiciones actuales de la producción y comercialización de los alimentos. A pesar de todas las pataletas  sobre una mal llamada ley 100, se crea por encima de todos los tropiezos el invima como entidad competente en materia de inspección, vigilancia y control de medicamentos y alimentos; si no existiera este organismo la situación de brotes alimentarios, la entrada de contrabando de alimentos y la posibilidad de bioterrorismo sería incontrolable, aún así esta entidad y el ministerio de salud tienen toda una serie de retos que deben asumir si realmente queremos evitar muertes por intoxicaciones masivas por alimentos.

Este atraso normativo ha causado un choque de trenes en materia de competencia científico técnica para  poner las reglas de juego claras para el empresariado que permitan definir su funcionamiento en materia de regulación alimentaria y cumplimiento de los estándares sanitarios que eviten el riesgo en el consumo.  Hoy más que nunca se hace imperativo la construcción de un código único sanitario nacional que permita regular a todos los actores de la industria alimentaria, desde la producción primaria, la fabricación y el expendio.

Hoy las entidades de inspección, vigilancia y control sanitaria (ICA, Invima, direcciones seccionales de salud y secretarias de salud) se tiran la pelota para evadir la responsabilidad que la constitución y la ley les han otorgado; esta situación negligente ha permitido que la informalidad empresarial se haya disparado en el sector. Hoy ni los alimentos considerados de alto riesgo en salud pública y que deben ser vigilados por el Invima cumplen con los criterios mínimos de calidad microbiológica y fisicoquímica para ser comercializados y consumidos, lo cual muestra con claridad que no hay funcionarios idóneos y formados mediante carrera administrativa para que sean funcionarios competentes en inspección, vigilancia y control de alimentos.

Con preocupación notamos la salida masiva de normatividad, tal vez para cumplir con los acuerdos suscritos por los tratados de libre comercio, pero sin un verdadero enfoque en el cuidado de la salud pública de los miles de colombianos  que están en riesgo de adquirir enfermedades transmitidas por alimentos. Igual de preocupante es la nula orientación al ciudadano para que sea parte de un sistema de vigilancia sanitaria activa, que le permita formarse sobre inocuidad y seguridad alimentaria.

Es escalofriante ver las cifras del observatorio nacional en seguridad alimentaria OSAN en donde prácticamente todo el territorio nacional presenta alto riesgo por enfermedades transmitidas por alimentos y que incluso, hay regiones que ni siquiera tienen un adecuado sistema de información que alimente el SIVIGILA en forma oportuna con información útil frente a un episodio alimentario (Hoy es casi seguro que se presente un episodio de muerte masiva de niños por leche en polvo en mal estado como ya pasó en China)

Emnfermedades transmitidas por alimentos Colombia

¿Qué puede hacer la ciudadanía ante esta situación que es igual de grave que la crisis de la salud en Colombia?

Crear mecanismos de vigilancia ciudadana sanitaria activa, que permitan identificar las zonas geográficas con mayor riesgo para el consumo de alimentos: 

Cualquier ciudadano puede hacerlo gracias a las redes sociales como facebook y twitter. Le invitamos a que se sume con la etiqueta #alertasanitaria en twitter e informe los lugares donde hay alimentos  que se están comercializando en mal estado, o que presentan condiciones higiénico-sanitarias dudosas; también le invitamos a denunciar cualquier episodio de riesgo real que pueda atentar contra la salud alimentaria en población vulnerable (niños, madres gestantes, ancianos). Esto lo puede acompañar de videos o fotografías para verificar el evento en nuestra cartografía digital de riesgos en inocuidad alimentaria para Colombia, la cual puede alimentar en tiempo real en el siguiente enlace: https://crowdmap.com/map/inocuidadcolombia/                 

También creemos que la opinión de los consumidores en masa puede cambiar la actitud del empresariado informal, como también premiar la calidad de los establecimientos y fábricas de alimentos que realmente se preocupan por la salud pública.

Lo invitamos para que se una a nuestro grupo en Google+ calidad establecimientos de alimentos Colombia, en donde puede dejar sus experiencias de consumo de alimentos en todos los establecimientos que visite, con la posibilidad de calificar el lugar según la calidad del servicio, el grado de cuidado en la sanidad a la hora de preparar y servir los alimentos y  la verdadera preocupación por la calidad nutricional.

Hoy debemos actuar, tenemos la olla por el mango representada por la decisión de compra. Hoy decimos se acabó el abuso, no compraremos alimentos en sitios en donde atenten contra nuestra vida

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *