Crisis cafetera en Colombia, efecto de años de política económica errada.

Los cambios en la política económica en Colombia en favorecimiento del fomento de la explotación intensiva de los recursos no renovables (minería, energía),  genera la respuesta contundente de los trabajadores del campo, siendo una muestra del camino errado que se ha tomado desde hace buen tiempo en materia de política social  para el desarrollo económico de un país,  que desde su progenie ha sido agrícola y que abusa sin ningún tipo de compasión a miles de personas que subsisten de su tierra. La crisis cafetera es una muestra de los efectos adversos generados por la apertura económica sin ningún tipo de plan de contingencia y de protección de la economía nacional.  Lo más grave es que no es solo la industria del café; productores de leche, hortalizas, algodoneros y oleaginosas se suman a las víctimas de los tecnócratas del estado, los cuales han beneficiado a los magnates permitiéndoles concentrar poder y recursos . Se hace urgente la necesidad de una reforma agraria pero sin vetos por parte del estado, y que proteja las actividades que más empleo genera en el país.

¿Por qué la crisis del café?

Para poder entender el por qué de la marcha valiente de miles de campesinos y productores de café en Colombia, es importante conocer la historia de esta industria, la cual ha estado llena tanto de intereses políticos como latifundistas, y que ha pasado por dos crisis generadas por la pérdida de autonomía para establecer tanto los precios como el respectivo control de importaciones y exportaciones. Dos crisis que fueron mediadas por la apertura económica y el juego maquiavélico de la inserción de la  producción agroindustrial y pecuaria en las bolsas de valores como mecanismos de protección de las burbujas económicas, capitales golondrina y especulación financiera de transnacionales y multinacionales.

El modelo proteccionista de los capitales ha hecho que en nuestras mesas ya no disfrutemos del café de Colombia, sino de países tan exóticos como Vietnam o Etiopía, esto ha desestimulado la producción en el país y empobrecido a todos los pequeños productores, los cuales ya no son campesinos sino jornaleros.

Para profundizar este tema, le invitamos a revisar la siguiente entrevista realizada a uno de los analistas económicos más importantes de Colombia, el Dr. Aurelio Suárez Montoya:

 

Las posibles soluciones ante la crisis agropecuaria y cafetera que vive el país

Hace tres años en un´consejo en donde se suelen reunir los cacaos de Colombia y que se desarrolló en el departamento de Antioquia, expuse todos los peligros a los cuales se sumaría la producción agroindustrial y pecuaria en Colombia si se seguía estimulando la llegada de capital extranjero sin ningún control.  Muchos me recibieron con risas burlonas, otros me tildaron de loco.

Hoy vemos como la enfermedad holandesa está acabando con el poco patrimonio que tenía el país, sus recursos en agua, suelo y biodiversidad. Hoy, ciudades como Cúcuta están en emergencia social por cuenta de un comercio bilateral desigual en donde es más barato comprar en Venezuela que comprar en Colombia. Igual situación viven los productores de leche en Antioquia al entrar de manera indiscriminada leche en polvo y lactosueros arrasando con la estabilidad de cientos de predios dedicados a la producción y que generan empleo; hace poco también se sintió el reclamo de FENAVI por la entrada de huevos y piezas de pollo sin ningún control sanitario con precios irrisorios. En resumen, el estado juega sucio y doble con la industria del país, esto no se puede permitir en especial cuando se habla de las famosas locomotoras del progreso pero que mejor parecen carritos de rodillos.

Repitiendo lo que dije en este encuentro propuse las siguientes alternativas:

  1. Descentralización de los recursos para apoyar a los productores campesinos: si países como Vietnam o Brasil le metieron la ficha al agro para generar empleo en volumen e incrementar exportaciones en volumen y no por nicho, Colombia está en mora de hacerlo, o perderá canales para comercializar conformándose con ser la hija boba del paseo  y viviendo de las importaciones masivas (como sucede hoy con el TLC firmado con Estados Unidos y que actualmente está beneficiando a los importadores).
  2. Acabar con la Federación Nacional de Cafeteros: el mayor cáncer de los colectivos son las instituciones burocráticas; para nadie es un secreto que la federación no es de los campesinos sino de los clientelistas y magnates amangualados con ministros y presidente a bordo, los cuales sirven mucho para apretar el bolsillo de los productores pero que los resultados son demasiado pobres. Como propuesta se piensa en distritos cafeteros especiales en donde los recursos si entren directamente al campesino y productor tanto en recursos financieros como de asistencia técnica más especializada, buscando mejorar la productividad y una adecuada comercialización de bienes y servicios que se demandan por volumen no por nichos.
  3. Mejorar infraestructura: no es posible tener producción competitiva cuando no hay carreteras, sistemas logísticos de distribución adecuados y transferencia tecnológica eficaz para el agro.
  4. Educación pertinente para el campo: si permitimos que nuestros campesinos sigan llegando en hordas a las ciudades, fenómenos como las bandas emergentes, la informalidad, el desempleo y la inseguridad serán situaciones inmanejables en las zonas urbanas. Se requiere que las universidades tengan un verdadero compromiso social con nuestros campesinos, con programas pertinentes y que fomenten la investigación aplicada para una mejor producción y desarrollo de bienes y servicios de mayor valor agregado.
  5. Congelar precios de insumos destinados al agro: gran parte de los costos de producción tanto pecuaria como agrícola corresponden a insumos agropecuarios, semillas y fertilizantes, los cuales son en su mayoría importados. Se podría pensar en una estrategia de sustitución de importaciones para crear industria nacional en bioinsumos de alto valor para el desarrollo de más y mejores cultivos; en este aspecto existen los recursos (fondo emprender, Innpulsa, recursos de cooperación, capital golondrina especulativo), los cuales deberían responder a las necesidades de nación y no de particulares.
  6. No a la política minero energética: es la gran causante de que haya más pobres en el país y que la industria esté prácticamente paralizada,  con el agravante de que se está regalando nuestra soberanía al mejor postor.

Apoyo rotundamente a todos los valientes campesinos que han salido a protestar por los abusos de un estado aberrante, clientelista, cobarde y miserable, que vive de cortinas de humo como casas gratis, los subsidios de vagos en acción y procesos de paz estériles para justificar con cinismo que son lo mejor que le pudo pasar a nuestra nación.  Ministros de hacienda y agricultura, al igual que los “honorables congresistas”, ustedes son son una vergüenza al manipular y usar a su antojo la ley; deberían renunciar.

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