¿Usted cuándo emprende?

Lo importante no es decir en qué trabajas o qué tienes; lo importante es marcar la diferencia.

Que quede registrado en esta publicación: El 30 de marzo de 2011 tuve la oportunidad de recibir el mejor servicio de transporte público por parte de un profesional del volante en la ciudad de Medellín.

Muchas veces me pregunto si realmente somos emprendedores o no, que si nacemos con esa capacidad, ó simplemente se desarrolla la capacidad de hacer algo por culpa de las situaciones de la vida.

Luego de recibir esta experiencia de vida, quise hacer esta publicación primero para aradecerle a Dios lo mucho que me ha dado y que no lo he sabido aprovechar; otros tienen menos y hacen de su vida una experiencia exitosa.

Segundo porque quise apelar a este caso como un mecanismo de reflexión para todas las personas que nos llenamos la boca con nuestros puestos de trabajo, los títulos y nuestras empresas, diciendo a los cuatro vientos que “emprendemos en algo”.

¿Realmente emprendemos por una motivación o lo hacemos por algún motivo?

Este caso particular en donde el protagonista es Uriel Zuluaga (Visita su página en facebook), persona que luego de un accidente automovilístico quedo con una discapacidad física, me hace pensar que las motivaciones son más fuertes para emprender que los motivos mismos.

Cuando lo hacemos por una motivación todo se convierte en un reto y todo lo que pensamos, decimos y hacemos son como la manifestación de la energía que fluye y que construye con libertad. Pueden existir todos los impedimentos, todas las limitaciones… pero cuando hay motivación verdadera y creencia en uno mismo los obstáculos se convierten en los instrumentos para tallarnos; todo eso posibilita el éxito.

De qué sirve emprender porque no tenemos un empleo; para qué emprender si sólo queremos tener una posición social o económica. Las posesiones son solo una manifestación de la riqueza, no son la riqueza misma.

Los emprendedores de verdad no viven del qué dirán y con su forma radical de pensar transforman su mundo para enseñarlo a otros. Los que emprenden entregan hasta su propia vida por sus ideales.

¿Usted ha dado la vida por algo?

La renuncia a ciertos privilegios y salir de nuestra zona de confort hacen que perdamos esa capacidad de crecer y sentirnos útiles. Créame en este mundo también existen los parásitos de apariencia humana, que viven de nuestra capacidad, de lo que nosotros somos capaces de hacer.

Uriel renunció a la sentencia anticipada de terminar con su vida postrado en una cama y esperando de la “caridad” de otros; o porque no decirlo ya, obligado a vivir de las sobras de otros; porque aquí nos olvidamos de dar la vida por algo o alguien. Uriel no quería ser un estorbo para la sociedad; por eso salió de los esquemas establecidos haciendo lo que cualquiera de nosotros podría: Ser útil y Servir.

Uriel tiene como misión personal hacer olvidar por un momento las frustraciones y los problemas de sus pasajeros; algo tan simple pero que cabe perfectamente en la defición de servicio: Prestación humana para dar solución a necesidades humanas.

Conociendo esta definición debe entender entonces que servir no es cuestión de entregar máquinas sofisticadas para entregar calidad de vida; es cuestión de carisma, renuncia y entrega para no olvidar nuestra esencia humana, eso que nos hace vulnerables y necesitados de cosas que ninguna máquina ha podido aportar desde que tengo uso de razón (aprecio, compasión, amor, solidaridad, respeto). Si señor, a muchos se nos olvidó que era ser humanos de verdad, olvidamos nuestra fragilidad a tal punto que todo lo que hemos creado de algún modo ha afectado nuestro entorno biológico que nos permita experimentar el poder servir y ser servido.

Haga el siguiente experimento:

Lo invito a que salga de paseo a un centro comercial y salude a diez desconocidos; sentirá de inmediato la prevención y el miedo. Quién sabe, lo estarán confundiendo con un ladrón o un predicador molesto de la biblia. Esas son las consecuencias de la poca conexión mental, esa misma que nos impide trabajar en equipo y crear un inconsciente colectivo que vibre en una misma frecuencia, que sea sensible a los temas humanos no en función de la tecnología, sino en función de la energía social la cual es equitativa, humilde y busca un solo fin: Crecimiento sostenible con justicia y transparencia.

Lo invito a que renuncie a su zona de confort y haga lo que cualquiera puede hacer, así como Uriel lo hizo: Servir y ser útil.

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